Abril 01, 2025.
El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa, representa un riesgo importante para la salud de los más pequeños, especialmente si no se previene de manera adecuada. Según Lizeth Guadarrama Rivera, infectóloga pediatra del Hospital del Niño Morelense (HNM), el sarampión se transmite fácilmente a través de gotitas de saliva o por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas. Es por esta razón que la vacunación es fundamental para evitar su propagación y proteger a los niños de complicaciones graves.
El sarampión comienza con síntomas comunes que pueden confundirse con otras infecciones virales. Entre los más frecuentes se encuentran la fiebre, irritación de ojos, tos, escurrimiento nasal, manchas pequeñas con centro blanco o blanco azulado en la mucosa oral y, lo más característico, un exantema o erupción en todo el cuerpo. Si tu hijo presenta estos síntomas, es crucial acudir a la unidad de salud correspondiente para una valoración médica.
En algunos casos, el sarampión puede derivar en complicaciones graves, sobre todo en niños pequeños. Las más comunes incluyen otitis (infección en el oído), neumonía (infección pulmonar) y encefalitis (inflamación del cerebro), que pueden poner en riesgo la salud del niño e incluso amenazar su vida. Por esta razón, prevenir el sarampión mediante la vacunación es esencial para reducir las probabilidades de que se presenten estos cuadros clínicos graves.
La vacuna contra el sarampión, conocida como Sarampión, Rubéola y Parotiditis (SRP) o triple viral, es altamente efectiva para prevenir esta enfermedad y sus complicaciones. La primera dosis de la vacuna se debe administrar a los seis meses de edad y una segunda dosis se aplica a los 18 meses. Esta estrategia asegura que los niños estén protegidos desde temprana edad y que el riesgo de contagio y complicaciones graves sea mínimo.
Lizeth Guadarrama destacó que, dada la alta contagiosidad del sarampión, la vacunación no solo protege al niño individualmente, sino que también juega un papel crucial en detener la propagación del virus dentro de la comunidad. “La vacunación es fundamental para evitar que el sarampión se disemine y para asegurar que, en caso de que se presente un contagio, los niños no sufran complicaciones graves,” subrayó.
Además de prevenir el sarampión, las vacunas forman parte del derecho a la salud de todas las niñas, niños y adolescentes. Por ello, es importante que los padres y madres revisen regularmente la Cartilla Nacional de Salud de sus hijos para asegurarse de que cuenten con su esquema de vacunación actualizado. De esta forma, no solo se protegerá a los niños contra el sarampión, sino también contra otras enfermedades prevenibles mediante la vacunación.
